Para aquellos que no lo sepan, Jesús Neira es un profesor universitario español que el pasado verano saltó a la fama por tratar de defender a una mujer que estaba siendo maltratada por su pareja. Durante la refriega, el profesor sufrió un golpe por la espalda, que le tuvo varios meses en coma y que por poco le cuesta la vida.
.

Se vivieron escenas de violencia
.
Durante su convalecencia, la mujer maltratada fué entrevistada, previo pago de jugosas cantidades, en cierto programa de prensa rosa, donde defendió a su pareja y puso a Neira de vuelta y media “por meterse donde no le llaman”. También aprovechó para llamar imbéciles a los entrevistadores (su comentario más acertado de la noche, dicho sea de paso) y, en definitiva, dar un espectáculo a la altura de las circunstancias.
Una vez recuperado el profesor, y para rubricar el alarde de profesionalidad que han demostrado los periodistas rosas y de sucesos a lo largo de toda esta triste historia, se le ha ofrecido trabajo como colaborador en el programa “Espejo público”. También se le ha ofrecido, si mal no recuerdo, la dirección del Observatorio de la Mujer de Madrid.
Terminada la introducción, voy a lo mío. Éste señor se ha convertido más que en un personaje público, en un personaje pseudomítico, con tintes casi legendarios. Le dedico, pues, ésta poesía:
.
Es como un Aquiles
de la época moderna.
Un macarra “con clase”
¡es el profesor Neira!
Mide más de dos metros,
tiene el lomo plateado.
Aborrece la injusticia
y siempre está cabreado.
De todos nuestros héroes
Neira es el más bizarro.
Mamarrachos a su lado
parecen Cortés y Pizarro.
Sucedió un triste día
que medió en una pelea
para salvar a una moza
de conducta arrabalera.
El profe Neira quedó en coma
veía una luz en la negrura
pero no era el paraíso
¡era la telebasura!
Dios mediante despertó
y descubrió todo el tinglado.
Drama en vivo y por la tele
¡cojonuda se ha liado!
Ahora todos los poderes
quieren estrechar su mano
desde el obispo facha
hasta el rojo campechano.
Encontró un curro fijo
de la forma más extraña.
¡Por llevarse una hostia!
¡Sólo sucede en España!
Toda mi vida entera
a mis padres oí decir:
“Estudia mucho hijo mío,
para labrarte un porvenir”.
Pero ahora veo y descubro
que nada de eso es verdad.
Voy a volverme un macarra
y dejaré la facultad.
Buscaré algún enemigo
de la magna democracia.
Le daré un par de hostias
y así a todos caeré en gracia.
.
Por cierto, añadiéndole cualquiera de éstos estribillos:
-
Si el profesor Neira
te quiere intimidar.
No saca un boli rojo
¡saca una recortá!
Cuando el profesor Neira
se pone vacilón
te llama cucaracha
en la televisión.
¡Qué viene el profe Neira
con los puños apretados!
¡Con su mirada vidriosa
y con su cara de palo!
-
Y titulándola, por ejemplo, Un curro por una curra, obtenemos una canción digna de ser interpretada por los peores grupos punkis del país.
Conste, por cierto, que me parece de puta madre lo que hizo éste señor (no así el tratamiento subsiguiente del asunto por parte de los periodistas). Siempre es bienvenida, en ésta época de ñoñería extrema, una historia de justicieros. Pero ya saben ustedes que soy incapaz de dejar pasar un buen chiste, y toda ésta historia está rodeada, gracias a la infinita profesionalidad de algunos periodistas, de casi tanto surrealismo como dramatismo.
Además, son muchas las críticas feroces e incluso insultos que se han vertido hacia éste buen hombre y…, ¡caray!, al menos la mía está en verso y es de cachondeo.