Les presento una breve guía para alcanzar el olimpo de la televisión. Siga mis consejos, y podrá dirigir uno de esos programas a los que nadie, sorprendentemente, se atreve a calificar de telebasura:
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Elementos básicos:
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- Moderadora:
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· Fisionomía: ha de tener cara 50% pena 50% mala hostia contenida. Lo que se conoce popularmente como cara de mal follá.
· Perfil psicológico: ha de ser una persona anodina, alejada del mundo real, que jamás opine y, en definitiva, con la menor personalidad posible. Eso sí, domina el lenguaje políticamente correcto y el arte de la cara de consternación.
· Objetivo: que las marujas la consideren guapa y una profesional como la copa de un pino o, en su defecto, una profesional con muchas tablas en el escenario, sin ser ninguna de las dos cosas.
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Tertulianos:
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- El experto en economía:
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· Fisionomía: anciano canoso con cara de catedrático, a saber, mitad de mala hostia y mitad de sabio. Es fundamental que sea grandote y de voz profunda.
· Perfil psicológico: antiguo profesor de economía; no ejerce desde 1982.
· Objetivo: que a los espectadores les parezca el más sabio de los allí presentes, por no decir el único con dos dedos de frente, aunque no diga más que chorradas.
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- El joven dinámico:
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· Fisionomía: jovencito con cara de cabroncete, bronceado y con laca en el pelo. No pueden faltar las gafas de pasta de colores divertidos.
· Perfil psicológico: recién salido de la Universidad de Navarra o de la San Pablo CEU.
· Objetivo: dar dinamismo al programa, que aunque nadie sabe qué es exactamente, todo el mundo está de acuerdo en que es algo muy importante. Demostrar, además, que se valora a los jóvenes talentos.
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Dr. Elisendo Peláez, experto en semiótica, indología, física de altas energías y macroeconomía.
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- El rarito:
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· Fisionomía: aspecto con tintes del siglo XIX.
· Perfil psicológico: su categoría de artista, literario por lo general, le capacita para opinar sobre cualquier cosa.
· Objetivo: gritar mucho y desconcertar al público.
· Nota: para encontrar a un candidato, basta con ir al Café Gijón de Madrid un par de veces, con un billete de 20 € como cebo.
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- El experto universal:
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· Fisionomía: cara de pasmao intentando fingir seriedad.
· Perfil psicológico: de pequeño era el tipo raro que impresionaba a sus compañeros del cole hablando de “El universo en una cáscara de nuez” o encontrándole fallos a Parque Jurásico. Creció, pero las numerosas collejas recibidas en el instituto, así como el nulo caso que le hacían las chicas, le impidieron desarrollarse normalmente, y a día de hoy sigue siendo, literalmente, aquel crío empollón de antaño. Sus conocimientos, impresionantes para un chaval de 7 años, resultan a todas luces deficientes para un hombre que supera la treintena.
· Objetivo: contar historietas curiosas, pero por lo general completamente falsas, para admiración del resto de contertulios (que son, sorprendentemente, aún más ignorantes e incultos que él).
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- El periodista consagrado:
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· Fisionomía: en éste caso da igual, incluso se permiten feos.
· Pefil psicológico: antiguo periodista de prestigio. Irónicamente, desde que se hizo tertuliano no ha vuelto a dar un palo al agua.
· Objetivo: dotar al programa de más seriedad si cabe, y de paso hacerle un favorcillo a algún colega con demasiadas deudas de juego.
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Algunos consejos:
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- El arte de parecer culto sin serlo:
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Su público estará compuesto, mayoritariamente, por jubilados. ¡Aprovéchese de que la Guerra Civil les impidió recibir una educación!. Use constante y repetitivamente palabras “difíciles”, con o sin sentido. Procure usar larguísimas oraciones, llenas de frases subordinadas, para expresar cualquier idea por simple que sea. Al final puede que la concordancia, e incluso el sentido queden gravemente resentidos, pero dará igual, ¡nadie recordará cómo comenzaba la frase!. Coloque los acentos y las comas dónde no van, separe las palabras por dónde no es, ¡y habrá triunfado!
Si tiene alguna duda, escuche hablar a algún portavoz de la Guardia Civil. Y sobretodo, ¡copie!, ¡copie!, ¡copie!
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- Consejos generales:
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· Antes de cada programa, se lanzará uno de esos dados de rol con 12 caras. Si sale 12, el programa comenzará hablando de la profesionalidad del periodismo, de la dignidad de su trabajo y de su magnífico servicio social. Se aderezará el discurso con fotos de Matías Prats padre, de Ricardo Ortega y de Pérez-Reverte en su época de corresponsal de guerra, o en su defecto, con imágenes de los presentadores del informativo de la cadena, paseando por los pasillos como con prisa, mientras de fondo suena la banda sonora de Matrix.
A continuación, o si no sale 12 en la tirada, se vuelve al contenido habitual del programa, a saber: que si el monstruo de Amstetten hoy ha comido pollo, que si un perro de Valencia sabe ir solito al váter, que si nuestros cámaras están captando una violación en directo, etc.
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· Para que quede claro que el programa está con las nuevas tecnologías, durante el 80% de su duración debe dársele al espectador la oportunidad de, previo pago de 2 o 3 €, depositar su opinión vía sms. Si es usted amigo de la ironía, lea, mientras fuma un habano, los carísimos mensajes que le mandan los parados hablando de cómo les azota la crisis.