Aviso: siguen los problemas

Al parecer los problemas técnicos de los que hablaba ayer no son cosa de mi equipo, si no del proveedor de Internet, Jazztel en mi caso, que ha cortado el acceso a WordPress de todos sus usuarios. Aquí explican lo sucedido, aunque, como es costumbre en todo lo relacionado con teleoperadores, está envuelto en un impenetrable halo de misterio.

En mis cinco llamadas al servicio técnico, un teleoperador me aseguró que el problema era de mi router, otro me recomendó formatear, otro culpó a eMule, otro me dijo que se debía a una orden judicial y otro que no se debía a una orden judicial si no a una avería.

Existe, además, la amenaza de que el bloqueo de WordPress se propague a otros servidores de Internet. Siempre será posible conectarse a través de un proxy, como por ejemplo éste, e incluso dejar comentarios. Los que me leáis a través de feeds, como por ejemplo Google Reader, no deberíais tener problema. El problema es que váis a tener bien poco que leer, pues mientras dure el bloqueo no puedo actualizar el blog desde casa (aunque sí leer y responder a los comentarios).

Si la cosa se prolonga demasiado habrá que mudar el blog a otro servidor. Esperemos que no haya que llegar a ese extremo.

Les pido paciencia.

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15 Respuestas a “Aviso: siguen los problemas

  1. “…envuelto en un impenetrable halo de misterio.”
    ¡Qué grande, jajaja!
    Esperaremos pacientemente que para eso puse el blog en mi página de inicio.
    Un saludo.

  2. Gracias por tu paciencia y fidelidad.

    Dejaré pasar más o menos una semana , si pasado ese tiempo sigo sin poder acceder, pero los demás tenéis acceso, publicaré desde la biblioteca o la facultad, al menos durante un tiempo.

  3. Me encanta la magnífica sapiencia de los jueces en cuanto a tecnología. Oh, qué bello es cortar el acceso a un servidor que alberga blogs con una increíble multiplicidad de temas sólo por un blog de nada que lleva incluida anomalía.

  4. Mostrenco, les quemamos la empresa a los de Jazztel??

  5. Más bien empezar primero por el juez. Y nada de quemar. Sino golpearle de manera contundente con libros de informática, que son gordotes.

  6. Delta-9, lo que propones es bastante más difícil de lo que parece. ¿Dónde diablos está la empresa?… el único modo de contactar con ellos es a través de un call center ubicado en Mendoza, Argentina.

    Los teleoperadores no son más que una parte más del interfaz entre el usuario y un superordenador a lo HAL-9000 que les dice lo que tienen que hacer. Empiezo a sospechar que es ese ordenador el que realmente controla todo el cotarro.

    McManus , lo más divertido del caso es que el acceso a los blogs no es precisamente difícil. Basta usar otro ISP, o, aún más sencillo, un proxy.

    Es una suerte que todavía no se pueda matar por Internet.

  7. Tranquilo, que los que te leemos asiduamente lo seguiremos haciendo. Lo que es fantástico es la habilidad que tienen las operadoras para sacudirse las pulgas y echar la culpa de sus problemas a quien haga falta con tal de quedar ellos bien, la pena es que ya de tontos tenemos poco y no, no, no cuela… ¡Saludos!

  8. …desde sudaca-sudaka…gracias por tu sugerencia…a mi omisión…mostrenco…(de vez en cuando hay que destacar-copiar-ver….lo bueno…)….como también denunciar la discriminación nazi que están sufriendo en España mis hermanos sudamericanos que llegan a “ese lugar”…el sudaca-sudaka…

  9. víctor hugo , supongo que te refieres a mi comentario , en tu blog, en aquel artículo que me plagiaste (que por cierto, es el segundo escrito por mí que veo en tu bitácora).

    Como ya te dije la primera vez, puedes copiar todo lo que quieras, siempre y cuándo especifiques quién es el autor y pongas un link al original. Veo que ésto último ya lo has hecho.

    Ya he leído tu historia sobre el indígena y el avión. Me ha gustado, a pesar de pertenecer a esa raza de saqueadores, nazis y asesinos que somos los españoles.

    Soy consciente de que en mi país, habitado por unos 50 millones de personas, hay muchos imbéciles sueltos. Su estupidez llega tan lejos que incluso ahora se ha popularizado el término guachupín para referirse a los latinoamericanos… cuándo, como sabrás, guachupín era el nombre despectivo que daban los latinoamericanos a los españoles en la época colonial y postcolonial.

    Por supuesto, sus odios no se limitan a los sudamericanos, si no que también llegan a los centroamericanos, los asiáticos, los africanos, e incluso otros europeos. Y para rizar el rizo, incluso a otros españoles.

    Sí, en España hay imbéciles.

    ¿En Chile no?

  10. Mostrenco, no te esfuerces. Esa bonita historia del indígena lleva circulando desde hace mucho tiempo.

    Curiosamente, en todas las ocasiones anteriores en las que la he oído o leído, el protagonista y víctima del escarnio por parte de un blanquito subnormal no es un indígena, si no un negro.

  11. Ya me extrañaba a mí, Jenny, que la historia fuese original.

  12. Tiene toda la pinta de ser una leyenda urbana o una anécdota real muy distorsionada y que cada uno cuenta como mejor le parece o interesa. La habré escuchado unas tres o cuatro veces, aunque esta versión para mí era inédita.

    Ya sabemos que en nuestro país -como en todos- hay cafres, pero el victimismo sempiterno aburre a las ovejas.

    Un saludo.

  13. Eso me recuerda algo.

    ¿Por qué la proporción de gilipollas en los aviones y los aeropuertos suele ser mayor que fuera de ellos?

    ¿Será, quizá, un efecto análogo al de quedarse en silencio en los ascensores?

    ¿Alguien más lo ha observado, o son cosas mías?

  14. Pingback: Fanáticos del cómic « Ponga un mostrenco en su vida

  15. No estoy segura.

    Nunca he viajado en avión, pero los ascensores no me gustan mucho, los espacios cerrados suelen ponerme nerviosa. Disimulo muy bien, no obstante. Nunca me he desmayado ni le he metido el dedo en el ojo al vecino.

    A lo mejor -y ésto son sólo vagas suposiciones mías- hay muchísima más gente de la que lo quiere admitir a la que la idea de subirse a un avión le aterroriza. Y tienden, por tanto, a comportarse como perfectos subnormales. O sea, como hago yo en los ascensores.

    Hummm…me estoy dando cuenta de que como psicoanalista de masas no tengo precio.
    Me acabo de sacar de la manga una teoría…¡¡y sin haber pisado nunca un aeropuerto!!

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