Archivo mensual: abril 2009

¿La frontera más rara del mundo?

Hoy les traigo una curiosidad político-geográfica.

Como sabrán, existe una salvaje rivalidad entre Indios y Pakistaníes desde que su graciosa majestad dividiera el antiguo Raj Británico en dos trozos, uno hindú y otro musulmán; rivalidad que ha llevado a ambas naciones a convertirse en potencias nucleares. Tan sólo hay dos carreteras que unan ambos países; la principal de ellas une las ciudades de Lahore y Amritsar, y atraviesa la frontera conocida como Wagah border.

Lo curioso del caso es que cada día se lleva a cabo en ella una extraña ceremonia, que atrae a centenares de espectadores. Tan es así, que se han montado unas gradas a ambos lados de la frontera, como si de un estadio se tratase. Éste es el espectáculo que todos esperan ver:

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No me negarán que es más interesante que la pijotada del cambio de guardia.

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Aviso biográfico

Se hace saber a los lectores que he modificado, aunque no demasiado, la sección ¿Qué diablos es ésto?

Ahora incluye datos como mi año de nacimiento, verdadero nombre, etc… esperemos que no acabe saliendo en Antena 3 por cyberacoso.

Anuncio, además, la inminente creación de una sección que mis amigos venían solicitándome desde hace tiempo, ¡una sección autobiográfica! Pero no teman, no voy a darles el coñazo hablando de mis sentimientos, de mi primer día de colegio, ni de mi primer amor,… no, nada de eso. Hablaré del día en que la tala de un árbol de laurel estuvo a punto de desencadenar un tiroteo, de la vez que volé en un Antonov 24 que echaba fuego por los motores, del cañón casero que fabricamos unos amigos y yo y de cómo arrancó un pedazo de mano a uno de ellos, de la vez que atropellé a una mujer con un coche de choque, de un tío que pegó varios tiros al techo de mi ascensor, etc…

Taxonomía del respeto

El concepto de respeto es uno de los más malinterpretados hoy en día. Alguna vez he comentado aquí mi aversión hacia las personas que utilizan el término con demasiada frecuencia y gratuidad. Trataré de explicar mis motivos.

Se habla mucho últimamente, en éste blog incluso, sobre el respeto a las ideas. Ninguna idea o creencia, ninguna, merece ser respetada. En todo caso y como mucho habrá que respetar el derecho de la persona a expresar esa idea, y punto. Nadie está obligado a no reírse, ni a no tomarla en serio, ni siquiera a escucharla; y mucho menos, a no rebatirla si lo desea. La tendencia actual es considerar falta de respeto, básicamente, el expresar desacuerdo.

Ésto no tiene nada de sorprendente en ésta sociedad pusilánime y gilipollas que nos hemos forjado. La moda de respetar las ideas no sirve si no para protejer al más susceptible, al que antes salta, al más llorica; que por lo general suele ser, además, el más tonto.

Los efectos de ésta corriente son bastante nocivos. Tomarse en serio a un musicoterapeuta o a un homeópata, por ejemplo, lleva, a medio plazo, a que nos encontremos con titulaciones universitarias en esas “ramas del saber”, cosa que avergüenza a cualquiera con dos dedos de frente. A un nivel más cercano, no me cabe la menor duda que el espectacular repunte que está teniendo la superstición en nuestro maravilloso siglo XXI se debe en gran parte a que ahora está mal visto cachondearse de, por ejemplo, un idiota que se deja 6000 € en una línea de Tarot telefónico (probablemente si alguien se hubiese reído de él antes ahora tendría 6000 € más).

Por otro lado, establece la hipocresía cómo norma oficial de conducta y favorece que el personal funcione a base de consignas y eslóganes. Veamos un ejemplo:

Hace bien poco se invitó a una profesora de bioética de la Universidad Católica de San Antonio de Murcia a dar una conferencia en la Universidad de Alicante. Ésta soltó una serie de chorradas “homófobas” que acabaron colgadas en Youtube, con la consiguiente indignación de todo el mundo, que sin embargo, aplaudió al acabar la conferencia. Después de acabar, diversos colectivos pidieron que se le retirase el título, que se la multase, e incluso que se la metiera en la cárcel (toda una muestra de actitud respetuosa por parte de los bienpensantes).

Para empezar, hace falta ser idiota para invitar a alguien con semejantes credenciales y sorprenderse por que diga cosas como las que dijo. Por otro lado, ser imbécil no es ilegal. Sí, he dicho imbécil, ¿de verdad a alguien le parece eso más feo que que me calle y luego pida que la encarcelen por un, literalmente, delito de opinión?, ¿cuál de las dos sociedades les parece más sana, la que denuncia por la espalda, o la que se levanta y se marcha del auditorio sin más?

Al margen de todo ésto, y volviendo ya al tono de cachondeo que caracteriza a éste blog, otro de mis motivos para tener aversión a las personas que hablan demasiado de respeto es que todos los que he conocido a lo largo de mi vida se podían encuadrar en uno de los siguientes arquetipos, ninguno de ellos demasiado recomendable:

– El vetusto:

  • Cree que el mal nació en la década de los 80.
  • Nunca superó la invención de la telegrafía sin hilos.
  • Ni del bikini.
  • Tiene una extraordinaria habilidad para olvidar que en sus tiempos mozos, también había hijos de puta.

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hindenburg

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– El pasmao:

  • Cree de verdad que todo es respetable.
  • Tomarse todo en serio termina por freírle las neuronas.
  • Jamás, jamás, jamás, llega a ninguna conclusión sobre nada.

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cura.

– El pusilánime:

  • Usa varias veces la palabra respeto justo antes de irse a su casa a llorar.
  • Se deja una pasta en antidepresivos y psicoanálisis.

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pusilanime

– El macarra:

  • El respeto no es más que una excusa para salir a hostias.
  • Y para convencer al orientador del instituto de que hay una profunda filosofía detrás de cada trifulca en clase.

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cani.

¿Me he saltado alguno?

Premio Kreativ Blogger

El amigo Jesús Ángel, del blog El jergón de Long John Silver ha tenido a bien otorgar a ésta mostrenca casa el premio Kreativ Blogger, lo cuál es todo un honor. Contémplenlo en todo el esplendor de su color rosa:

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premio_kreativ_blogger.

Por si fuera poco, nos dedica éstas palabras, que pasarán a la pequeña lista de cosas buenas de Hall of fame:

“Lo voy a otorgar al blog de mi joven amigo PabloPonga un Mostrenco en su Vida,  ya que a través de su blog, también de GU y con una temática totalmente diferente a este mío, me hace reir y pensar al mismo tiempo.”

Palabras que, por cierto, destrozan el anonimato que he tratado de mantener de la forma más absurda y paranoica desde el comienzo de éste blog y me animan, ya puestos, a hacer una pequeña sección biográfica para que sepan ustedes con quién se las ven cada 4/5 días.

La filosofía de éste premio consiste en propagarse de forma parecida a un virus, de modo que tan sólo quién lo ha recibido de otro blogger puede otorgarlo. Jesús Ángel propone crear otro “más macarra y decadente”, motivado, quizá, por el hecho de que el término “kreativo” es demasiado genérico. He aquí algunas ideas (se admite colaboración por parte de los lectores):

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barnum1.

bebe-toxicomano.

panico.

patada-al-arbitro

El lado oculto de Tycho Brahe

El nombre de Tycho Brahe (1546 – 1601) se asocia, por lo general, con la astronomía. Y sin duda hay buenas razones para ello; Brahe fué uno de los más eminentes astrónomos de su tiempo. Sin embargo, sus éxitos en el campo de las ciencias quedan eclipsados, sin duda alguna, por sus éxitos, menos conocidos, en el campo del macarrismo.

Aquellos de ustedes que piensen que lo más gamberro que ha hecho jamás un científico es fotografiarse sacando la lengua, verán cuán equivocados están cuando conozcan la historia de éste astrónomo danés.

Y es que la biografía de Tycho Brahe bien daría para una película de Tarantino.

Para empezar, una machada. Su tío, que era quién le cuidaba, murió de neumonía tras salvar de morir ahogado ni más ni menos que a Federico II de Dinamarca. La familia de Tycho, de origen noble, y ya de por sí adinerada, se vió más favorecida si cabe, y propició que el bueno de Tycho pudiese dedicar toda su vida, nunca mejor dicho, a la contemplación.

En el Invierno de 1566, cuando nuestro héroe contaba con 20 años y estudiaba en la universidad de Rostock (actual Alemania), acudió a un baile en casa de un profesor, dónde él y un tal Manderup Parsbjerg coprotagonizaron una salvaje trifulca que a Tycho le costó la nariz (!). El resto de su vida llevó una prótesis de plata. Según dicen los que le conocieron, daba el pego bastante bien.

La mayor parte de su vida vivió en un castillo/palacio/observatorio, situado en una isla de su propiedad. Para que quedase bien claro su estilo supervillanil, bautizó su residencia como Uraniborg.

Entre sus excentricidades se contaban las de tener a su servicio a un enano llamado Jepp, del que se decía tenía poderes sobrenaturales, y al que le hacía sentarse bajo la mesa mientras comía. Tenía, además, como mascota, a un alce alcohólico que murió tras emborracharse y caerse por las escaleras de la casa de un amiguete de Tycho.

Por aquel entonces, otro astrónomo más joven y brillante (como demostró el paso del tiempo), Johannes Kepler, también estaba haciendo sus pinitos. De carácter sosegado y depresivo, acabó, por azares de la vida, conviviendo y colaborando con el energúmeno de Tycho Brahe. La convivencia debió de ser todo un espectáculo.

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Se dice, además, que su ojo derecho terminó deformándose de tanto mirar por el telescopio.

Se dice, además, que su ojo derecho terminó deformándose de tanto mirar por el telescopio.

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Tycho murió en Praga en el año 1601. Padecía una infección renal, que se le complicó a causa de una comilona/borrachera salvaje que se negó a abandonar hasta ver, literalmente, que se estaba muriendo.

Como ven, daba gusto invitarle.

Cuando se estableció una convención universal para denominar a los accidentes geográficos lunares, se otorgó el nombre de Tycho al cráter más notas de la cara visible de la Luna (ver aquí). ¿Casualidad?

He aquí una idea para los productores de cine. ¿Qué me dicen de Bruce Willis haciendo de Brahe, y Sean Penn haciendo de Kepler?

P.D: nunca está de más recordar que éste blog no forma parte de la Enciclopedia Británica. Es más que probable que haya algún error en la biografía, máxime teniendo en cuenta que hablamos de un individuo que vivió hace casi medio milenio.

Téngalo en cuenta si es usted uno de esos canis que de vez en cuando entran a mi blog a buscar información que copipegar en sus trabajos de la escuela.

Una historia de estrellas de Hollywood

Aquí tienen otro cómic, al más puro estilo mostrenquil:

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Pinche para arreglar el mundo, digo, para ampliar

Pinche para arreglar el mundo, digo, para ampliar

Estampas de la crisis

Pocas imágenes hay tan elocuentes como la del empresario preocupado que, en época de crisis, visita a un futurólogo en un vano intento de resolver sus problemas. En primer lugar, pone en evidencia la escasa inteligencia necesaria para montar y dirigir una empresa; demuestra, además, las extraordinarias aptitudes para el ahorro y la inversión del interfecto, que muy probablemente ya le deba dos o tres sueldos a sus trabajadores.

Conste que ésto no sólo les pasa a los pequeños empresarios, esos que tienen un garito de 20 metros cuadrados dónde un inmigrante infrapagado, que sólo ve al jefe una vez al mes, te pone cervezas caducadas a 4 € (sin IVA, ¡es que la Puerta de Alcalá está a sólo 2 km!), si no también a esas empresas de traje y corbata en las que, por más que uno lo busca, no termina de encontrar exactamente qué venden. ¡Qué demonios!, le puede pasar a cualquiera.

Y no me digan que estoy cayendo en el tópico. ¿Se imaginan que pongo como ejemplo una empresa que se dedique a la implantación iónica, o a la fabricación de microchips?… sonaría totalmente ridículo. En nuestro país, lo más parecido que tenemos a Silicon Valley es la fábrica de chorizos Revilla.

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¡Ful de dieces veintes!

¡Escalera de color!

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El origen de ésta crisis está, entre otras cosas, en el cutrerío que han tomado las actividades económicas en los últimos años, así como en la incompetencia, sobradamente demostrada, de los que creen mover los hilos por haberse pasado seis meses en la universidad de Londres. Mientras todos conservamos la sonrisa en la boca, nos han estado estafando vilmente y sin apenas ingenio. Los trabajadores, recibiendo sueldos que hacen parecer a los tiempos feudales los felices 20; por otro lado, los empresarios se han dejado encandilar por la brillante mirada, el pelo engominado y el uso indiscriminado de la palabra coaching de ciertos individuos que exigen 4000 € al mes más primas por hacer algo relacionado con el staff management… aunque nadie sabe exactamente qué.

Desde las esferas oficiales, se llama a la calma. Se pide a la gente que no retire el dinero de sus bancos, y se dice, entre risitas, que está más seguro ahí que debajo del colchón. Uno nunca termina de saber si se ríen porque planean enviar a sus esbirros a robarlo, o porque saben que es mentira.

No se nos puede pedir confianza en los bancos, cuando, tradicionalmente, los palos que han pegado éstos han quedado impunes. España es un país en el que robar un pan es castigado más severamente que robar un millón de euros, y esa, esa y no otra, es la causa por la que la gente prefiere tener su dinero a la vista.

Según parece, como medida anticrisis, se ha optado por hacer como que no pasa nada; medida, quién sabe, quizá recomendada por algún tarotista o médium. Con el agravante de que ahora los problemas ya no son culpa nuestra, si no de la crisis.

De modo que ya sabe. Si es usted un borde, un gilipollas y un subnormal y a su bar de tapas no va nadie nada más que a apedrear el escaparate, ¡ni se le pase por la cabeza que la culpa es suya!