El laurel de la discordia

Tal y cómo amenacé, voy a comenzar a darles la murga con historias personales e intransferibles. Ésta está protagonizada, al más puro estilo grecorromano, por un árbol de laurel.

Guadalajara, c. 1997. Me encontraba a las puertas del bloque de apartamentos en el que vivía, comiendo pipas con un vecino y con las marujas que por allí rondaban.

Al rato apareció un individuo con una motosierra y pinta de animal, saltó los setos del jardín y se puso a hablar con un viejo extremadamente acartonado que vivía en el primero. Al parecer el viejo había contratado al tío de la motosierra para que talase un árbol de laurel que, según sus palabras, le quitaba las vistas; cosa cuanto menos irónica si tenemos en cuenta que la boina le llegaba casi hasta las narices.

Como no podía ser menos, las marujas que por ahí andaban callejeando se opusieron estruendosamente a semejante macarrada, llamando la atención de las que estaban en sus casas, que salieron a vociferar por los balcones. El viejo las escuchaba en silencio desde su pequeña atalaya, y de vez en cuando, levantaba una mano, y gritaba con voz cascada: “¡que lo va a podar!

El mozo de la motosierra estaba empezando a asustarse, y a punto de salir de allí por patas, pero recuperó el valor cuando el viejo le ofreció “dos mil pelas más“. Rápidamente, cortó el tronco del árbol a metro y medio del suelo y se fué corriendo; me pregunto cómo y cuándo cobró.

Miré hacia arriba, esperando ver una explosión de ira entre las vecinas, y sin embargo no ví a nadie. El espíritu pragmático pudo más que la furia, y todas bajaron atropelladamente (de hecho, jodieron el ascensor) a llenar bolsas del Eroski con el laurel recién cortado. El viejo contemplaba todo sin inmutarse, y con una sutil expresión de orgullo.

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¿Lo querrían para hacerse una corona?

¿Lo querrían para hacerse una corona?

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Cuando finalizó todo el jaleo, sucedió algo intolerable para el viejo. Un vecino del mismo bloque, pero del portal de al lado, se acercó a coger parte de los restos pisoteados de laurel. A cada paso que daba en nuestra dirección, el viejo se ponía más y más nervioso. Cuando entró al jardín, le gritó: “¡eh!, ¿dónde vas tú?”, a lo que el vecino respondió: “el jardín es de todos y yo cojo laurel por que el jardín es de todos”.

El viejo, sin duda poco amante de las discusiones verbales, entró con parsimonia en su casa, y salió al balcón con una escopeta de caza en las manos. El vecino le vió y salió corriendo, mientras profería esa amenaza tan terrible en las provincias: “¡ahora mismo llamo a la Guardia Civil!”

El viejo se sentó en el balcón con su escopeta y siguió vigilando su laurel, convertido en héroe por un día, hasta que efectivamente apareció la Guardia Civil. Desgraciadamente, no sé cómo acabó la cosa, ya que estuvieron hablando con el viejo dentro de su casa.

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9 Respuestas a “El laurel de la discordia

  1. Que tal Pablo.
    Vaya historia la del laurel. Y muy bueno lo de la Bene Mérita, jajaja. ¡Son mis héroes!
    Bueno, como ya te había adelantado, tienes un premio nuevo. Aquí te incluyo el enlace en mi blog a tu premio.
    Enhorabuena colega!!

    http://jesusangelortega.wordpress.com/2009/05/01/premio-simbelmyne-%E2%80%9Dno-me-olvides%E2%80%9D/

  2. Vamos, que el laurel era suyo (y de su portal) por sus cojones…

  3. Los que tenemos vecinos normales no sabemos lo realmente afortunados que somos. He escuchado cada historias…

  4. Para que podrian querer hojas de Laurel?
    Creo que esta noche no podré dormir pensando en ello.

    Algo parecido (pero mas grotesco) sucedió aquí en Honduras, en una ocasión que un camión mató una vaca cerca de un barrio marginado, los vecinos ni cortos ni perezosos salieron de sus casas con cuchillos y hachas y despedazaron la vaca ahi mismo mientras moría.

  5. Para que podrian querer hojas de Laurel?
    ¿Y eso qué importa? ¡Es laurel gratis!

  6. Joder, ¿para que van a querer esas hojas? Pues no lo se, pero e descubierto que sirve como condimento a muchos platos, espero que aun no se le halla ocurrio a nadie…

  7. hola Pablo, que tal te va todo? llevaba ya tiempo sin pasarme por el blog, y siempre que le echo un vistazo acabo leyendo hasta la ultima vez que lo ojee, lo que vengo a decir, que no me aburro curioseando por aqui, al contrario me divierto y ademas me sonrio al saber que existen tonterias que no a todo el mundo llaman la atencion y ademas son de lo mas interesante. bueno que esta historia no la conocia, pero leyendola me vino a la cabeza la de la inocentada a los basureros, una idea muy tentadora para dos jovenes chavales, bueno un abrazo empiezan ya los examenes para mi. Suerte

  8. Hombre primo, siempre es un placer leerte por aquí. Lo de la inocentada a los basureros, pese a su innegable valor artístico, creo que no tiene “chicha” suficiente para un post entero. Lo comento aquí brevemente.

    Consiste en atar con un alambre largo un ladrillo a un cubo de basura, y tirar el ladrillo dentro. Cuando viene el camión de la basura y carga el contenido del contenedor, se lleva también el ladrillo, y al arrancar arrastra también el contenedor.

    Son altas las probabilidades de que, tras la broma, alguien saque una escopeta (los basureros suelen tener una sensibilidad especial). Por eso te vino a la cabeza, supongo.

    Suerte con los exámenes; hasta la vista.

  9. Pa qué va a ser, pa cocinar. El laurel se hecha a los potajes de toa la vida. ¿Lentejas? ¡Laurel! ¿Garbanzos? ¡Laurel! ¿Habas? ¡Laurel! Y encima que no es caro ni ná

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