Había una vez un circo

Hace ya unos años, un circo itinerante dió mucho de que hablar en mi ciudad, Guadalajara, y en todas las ciudades cercanas por las que pasó.

Cada vez que el circo llegaba a una ciudad, el caos más absoluto se apoderaba de ella. La policía de todo el corredor del Henares andaba mosqueada por el hecho de que los robos de motocicletas se incrementaban en un 400% única y exlusivamente en las fechas en que el circo andaba cerca.

En menos de cinco días, los elefantes se les escaparon tres veces (yo estuve presente, por casualidad, en una de aquellas estampidas), acompañados por varias cebras, dos bueyes escoceses y un watutsi. A la tercera vez el alcalde los expulsó de la ciudad, al más puro estilo del salvaje oeste.

En aquellos años (2000-2004), estaba en pleno auge la leyenda urbana de “la sonrisa del payaso“. En su variante alcarreña, los “nazis” viajaban en una furgoneta blanca. Dicha furgoneta blanca resultó ser la que usaban los del circo para robar motocicletas aparcadas, que con su actitud extremadamente sospechosa logró atizar aún más el pánico que existía entre los adolescentes de entonces.

Siempre que veo Batman Returns, me acuerdo de aquel circo, que desde luego nos trajo risas y emoción (sobretodo ésto último) a raudales:

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2 Respuestas a “Había una vez un circo

  1. ¡ Haaaabia una vez , un circo lleno de mangantes de motoooss ¡ jaja

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