Archivo mensual: febrero 2014

Cosas de mamás

Te puedes cruzar con ellas en cualquier sitio, pero yo tuve la suerte de hacerlo en un autobús de media distancia.

Eran mamás, mamás primerizas yendo a trabajar a las seis de la madrugada a otra ciudad. Parecía que conversaban, pero bastaban unos segundos para comprobar que no era una conversación normal.

El ritual comenzó con la mamá número 1 hablando de los mocos de su bebé. La otra, la mamá número 2, cometió la imprudencia de hablar de las babas del suyo, y dio comienzo el duelo. Una y otra empezaron a enumerar, por turnos, aunque sin dar signos de estarse escuchando mutuamente, un detallado compendio de humores, esputos y miasmas de sus pequeños.

A continuación pasaron a las características físicas. Peso al nacer y peso actual, picos de temperaturas durante procesos febriles, número de dedos en manos y pies (éste asunto lo trataban con siniestra insistencia) y diámetro craneal (dato éste último de especial relevancia, ya que constituye una fiel indicación cuantitativa del heroísmo exhibido durante el parto).

Juro que, de principio a fin, aquello parecía una competición por ver cuál de los dos pequeñuelos era más cabezón y cagaba más negro.

Lo más curioso es que, hasta dónde he podido comprobar, el ritual se repite día tras día sin apenas variaciones. Se tratan los mismos temas, se apuntan los mismos detalles y se producen las mismas reacciones una y otra y otra vez.

P.S: éste curioso asunto me recordó, inevitablemente, al fascinante fenómeno sociológico de los círculos de interinos. Júntese a varios interinos de secundaria; independientemente de si se conocen o no, pronto empezarán a enumerar sus méritos, aspiraciones y nivel de inglés… uno detrás de otro, hasta regresar al primero. Entonces volverán a empezar, una y otra y otra vez, sin aparente cansancio.

Recientes estudios afirman que los misteriosos crómlech celtas, cuyo más espectacular exponente es Stonehenge, estaban destinados a acoger éste tipo de conversaciones cíclicas.

Algo habrán hecho

– ¿Has visto lo de Ceuta?
– Claro que lo he visto, pero no te creas todo lo que dicen los medios.
– ¿A qué te refieres?
– Pues a que pintan a los inmigrantes como si fueran unos santos, pero lo cierto es que estaban violando la ley.
– Ya, pero…
– Mira, yo siempre estaré del lado de la Ley y la Justicia. Al fin y al cabo, si no fuera por las autoridades ésto sería un sindiós. Esos subsaharianos* cometieron un delito, y en un estado de derecho el que la hace la paga.

Por prudencia callo, y de regreso a casa compruebo si existe en nuestro Código Penal algún delito que se castigue con un tiroteo en la playa a civiles desarmados, sin juicio previo.

*: subsahariano: que vive debajo del Sáhara. Debajo de la arena, imaginamos.

Seguimos en Naukas

Hace un tiempo abandoné la costumbre de reproducir aquí cada artículo que publicaba en el sitio de divulgación científica naukas.com… más que nada por no ser un plasta.

Ahora me doy cuenta de que lo hice sin avisar de que continúo publicando  allí con bastante asiduidad.

Si tenéis interés, aquí tenéis acceso a mis colaboraciones en Naukas.

Y eso, ¿para qué es? (2)

Alguien puede tener dos licenciaturas. Esa misma persona puede haber acabado ambas con premio extraordinario. Haber entrado en un máster internacional de excelencia, y su posterior doctorado. Ésta aventura puede haberle llevado a trabajar en investigación en España, Estados Unidos, Italia, Países Bajos, Alemania y Australia. Hay quién puede hacer todo ésto antes de cumplir 27 años.

También hay quién, tras escuchar éste resumen, se le ocurre preguntar al estudiante en cuestión: ¿no te da vergüenza?, ¿cuándo piensas empezar a trabajar?, ¡ya va siendo hora de que cotices!,  y deberías ir pensando en sacarte el carné de conducir.

Tengo el privilegio de poder llamar primo hermano al primero de ellos (al que aprovecho para enviar un abrazo).

Respecto al segundo fenotipo… todos conocemos a alguien así.

Demostrando teorema de Pitágoras cómo lo haría un físico

Ésta entrada participa en el 49º carnaval de física, cuyo blog anfitrión es el Zombi de Schrödinger, y cuya temática versa sobre la física de lo cotidiano.

logo-carnaval-fisicaY añado, la fuente original, de la cuál éste artículo es una mera traducción interpretada, es éste artículo de Science étonnante. La publico aquí con permiso de su autor.

Hoy hablaremos del teorema de Pitágoras y el análisis dimensional, algo que, lo crean ustedes o no, forma parte de la vida cotidiana de gran número de personas (entre las que me cuento). Terminada ésta justificación para colar con calzador el artículo en el presente carnaval, procedo:

Seguro que todos conocéis el teorema de Pitágoras. ¿No te suena?, es aquel de: el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos en un triágulo rectángulo.

Un triángulo rectángulo es una cosa como ésta:

trianguloRectangulo

Como todo el mundo sabe, a los matemáticos les encanta ponerle nombre a cada segmento, a cada ángulo, … En éste caso, solamente nombraremos dos cosas, la hipotenusa y uno de los ángulos no rectángulos:

trianguloRectangulo2

Ahora llega lo bonito: sabemos que si conocemos la hipotenusa c y el ángulo θ el triángulo queda completamente determinado. Ésto quiere decir que no puede haber dos triángulos rectángulos que, siendo diferentes, tengan los mismos c y θ. Sabemos también que todo triángulo rectángulo tiene un área.

De las dos afirmaciones anteriores se deduce que debe existir una función que relacione el área de un triángulo conociendo únicamente cθ, es decir:

ec1Dado que un área debe tener dimensiones de longitud al cuadrado, deducimos que la función debe poseer la siguiente forma funcional:

ec2Si, por último, dividimos el triángulo en dos triangulitos rectángulos de la siguiente manera, obtendremos dos triángulos semejantes entre sí y semejantes al original:

trianguloRectangulo3

Teniendo en cuenta que el área de las piezas separadas tiene que ser la misma que el área total, y aplicando la fórmula anterior, obtenemos:

ec3y finalmente:

ec4

Aquellos que hayan tenido paciencia para llegar hasta el final, no me podrán negar que es una forma bonita e ingeniosa de resolver el problema.