El Ibiza amarillo

La protagonista de esta historia es una profesora de secundaria. Profesora de un instituto especialmente conflictivo.

En cierta ocasión, al salir de clase, los profesores encontraron que alguien había destrozado sus coches. Ruedas pinchadas, rayaduras en la carrocería, retrovisores partidos e incluso alguna luna rota. El ensañamiento con cada vehículo se intuía proporcional al odio que levantaba cada profesor entre sus alumnos. Un caso claro de vandalismo.

La única y extraña excepción fue el coche de nuestra protagonista, que se encontraba intacto. Nunca se tuvo por una profesora especialmente apreciada… más bien se consideraba del montón, así que este trato excepcional le resultó desconcertante.

Tras mucho darle vueltas descubrió que la verdadera causa de que respetasen su coche nada tenía que ver con la lealtad ni el aprecio, sino con algo mucho más antropológico y, a su manera, fascinante:

Su coche, un Seat Ibiza amarillo de segunda mano, había pertenecido previamente a un bakala de mucho prestigio en la zona. Aún conservaba, además de incontables chinazos en la tapicería, parte del tuning que este había realizado con mimo y esmero.

ibiza

Y los jóvenes eran vándalos, sin duda… pero, al igual que el general von Choltitz cuando se le ordenó incendiar París, quedaron paralizados ante la idea de destruir una obra de arte de primer orden.

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2 Respuestas a “El Ibiza amarillo

  1. Pingback: El Ibiza amarillo

  2. que mala suerte tuvo la profesora comprando ese coche, pobre… 😦

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