El simpático Francisco Nicolás

Resulta que lo estábamos haciendo mal. El camino para obtener ganancias no era el esfuerzo, mucho menos el estudio.

Francisco Nicolás ha venido a darnos una lección:

Vivimos en un país meritocrático: el mérito de tener (o inventarse) buenos padrinos lo es todo. Todo. Terminar la carrera, tener algo que ofrecer… son añadidos sin importancia.

Vivimos en un país liberal: en el que el intervencionismo gubernamental es tan mínimo se limita a meros sobornos para vender fincas.

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Por Pedro Vera, el más sagaz cronista de la sordidez española

Y el personaje nos cae simpático. Vemos en él un dechado de virtudes. Un crack, un genio, … nada que ver con esos lloricas que se van a terminar sus doctorados fuera.

Pedro le invitaría a gusto a unas copas, haciendo un esfuerzo con los dos meses de paro que le quedan.

María no tendría inconveniente en acostarse con el ilustre, siempre que la cama la ponga él, pues desde que desahuciaron a sus padres y viven con ella la intimidad está complicada.

Lola siente simpatía natural hacia el joven, que le recuerda mucho a su hijo. Le añora mucho ahora que limpia platos en Londres.

A Juan, la divertida historia le ha animado un poco en estos días duros en los que a su madre ha muerto de cáncer, a la espera de un tratamiento que de tanto retrasado resultó inútil.

El contrapunto a tanta diversión y simpatía lo ponen algunos cortarrollos que, como yo, opinan que hay pocas cosas más despreciables que un esclavo satisfecho.

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12 Respuestas a “El simpático Francisco Nicolás

  1. Impagable post, Pablo. Afinado al máximo.

  2. Pingback: El simpático Francisco Nicolás

  3. Siempre he pensado que Nicolás descifra tantas cosas (y no alegres) de España. Su existencia se agradece en el sentido de que se destapan más miserias, como en el caso de los Blesas.

  4. Odio ese pensamiento (que en absoluto es endémico de españa) de que los timadores son “listos”. NO. El Nicolás ni es listo ni es tonto, lo que es es malo; ay, si mi abuelo lo pillase le daba de gorrazos y le ponía a darle al azadón.
    Ay de esos liberales de apellido con abolengo, esos liberales de gomina y club. Qué de gorrazos.

  5. El caso de Nicolás lo único que demuestra es que estamos rodeados de una clase política repleta de inútiles, en la que un inútil más puede pasar por uno de ellos sin ningún problema. Este personajillo no hubiera durado ni un asalto haciéndose pasar por un informático, o por un físico, o por un químico, etc. Pero se hizo pasar por un vividor, como los que durante años han ocupado los puestos importantes en nuestra sociedad.

    Da mucho que pensar y por suerte parece que la sociedad empieza a darse cuenta de que “los grandes gestores” que llevan gobernándonos décadas no son más que hatajo de inútiles con caradura y algo de carisma, como el pequeño Nicolás.

    • Precisamente discutía con el autor de la Aldea Irreductible por motivo de la tira que acabo de enlazar, acerca de otros timadores, como Frank Abaganale (que, qué curioso, tuvo una película llamada Atrápame si puedes, emitida por la Primera en la misma semana que saltó lo de Nicolás), que fue capaz de hacerse pasar por piloto y médico.

      Claro que en este caso, es justo reconocer que Abagnale tenía una inteligencia comprobada, de hecho se reformó y ahora trabaja como especialista en prevención de fraudes.

  6. http://xkcd.com/451/ Muy a propósito acerca del pequeño Nicolás.

  7. Completamente de acuerdo

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