Archivo mensual: febrero 2015

Cabezazos y blasfemias

Los mozos del pueblo celebran las fiestas patronales entre risotadas, alaridos y grandes dosis de alcohol.

Si afinan el oído, notarán que los alaridos que escuchan no solamente están articulados, sino que siguen un hilo argumental: se trata del concurso de blasfemias que, todos los años por estas fechas, organizan en el lugar.

A continuación, rigurosamente respetuosos con la tradición, se da paso al concurso de cabezazos. La idea es simple pero genial: ganará aquel que dé el cabezazo más heterodoxo, más formidable. Los jueces valorarán especialmente la violencia, destructividad y desprecio por la integridad física del participante.

headbutt

Alguien intenta partir un palet, pero es descalificado por utilizar más de un cabezazo. Otro abolla la puerta de un frigorífico, que ha traído consigo para el evento. Pero la gloria se la lleva un tipo que lanza al aire un puñado de candados entrelazados y lo remata como si fuera una pelota de fútbol, cayendo inconsciente al instante.

Aún sangrando y aturdido, es jaleado y llevado a hombros como el nuevo campeón… hasta el año que viene.

Sucedió en la Alcarria profunda, a principios del siglo XXI.

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El joven doctor

No todos los días le escriben a uno desde una prestigiosa Universidad Norteamericana. Sin embargo, últimamente, escribían demasiado.

Se estaban poniendo muy pesados con los requisitos para aceptar un artículo. Iban ya varios borradores, y cada cuál era merecedor de una corrección que, aún siendo menor que la que le precedía, daba la impresión de atrapar al joven doctor en un proceso sin fin.

Cuando el severo editor escribió el último email, sin duda no imaginaba que este sería leído en un lugar tan poco propicio para el estudio y la investigación como un bar del barrio canalla de Guadalajara. Llegó, debido a la diferencia horaria transatlántica, un Sábado a las 3 de la madrugada, y fue leído en presencia de los amigotes y delante de varios gin tonics. En el email se solicitaba, como última corrección, que se usase doble espaciado en lugar de espaciado simple.

birrete

A la mañana siguiente, el joven doctor despertó de su noche de juerga con resaca. Nebulosamente, recordó el email. Hubo cachondeo con su contenido, muchas risotadas, mucha mala leche, pero… ¿respondió o no?

No sin cierta preocupación, consultó su bandeja de salida. En efecto, había una respuesta a las 3:14 AM. Solamente contenía dos palabras:

Fuck off!

Al joven doctor le esperaba un largo Domingo de explicaciones.