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Caprichos del azar, mi charla en Naukas 2015

El pasado fin de semana tuve el inmenso privilegio de participar por tercera vez en el evento Naukas, organizado por la UPV/EHU en Bilbao.

Está mal que yo lo diga, pero como ex-anumérico estoy orgullosísimo de haber conseguido hacer reír al público hablando de matemáticas. ¿Quién se lo iba a decir a aquel chaval que cateaba un examen de mates tras otro en el instituto?

Aquí os dejo el vídeo de mi intervención, titulada Caprichos del azar.

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Dos meadas para la historia

La prestigiosa universidad de Cornell estaba a punto de ser escenario de una imagen insólita. Eran los 60, y la carrera espacial estaba en boca de todos. Varios profesores y estudiantes discutían sobre las dificultades que tendrían los astronautas para pasar una temporada en ingravidez.

Surgió una cuestión de física bastante básica… ¿se podría orinar en ingravidez? Rápidamente empezaron a esgrimirse argumentos a favor y en contra. Uno de ellos, Richard Feynman, resolvió el asunto salomónicamente: sacándose la chorra, haciendo el pino, y echando una meada ante los asistentes.

Un tipo interesante este Feynman… debe de ser una de las pocas personas que, en su biografía, narra sin pelos en la lengua su intensa y nada ortodoxa vida amorosa, su afición a los bares de strip-tease, además de detallar su primera pelea tabernaria, por no reincidir en la consabida macarrada de mear del revés.

Estaríamos ante un heterodoxo más, un impresentable asilvestrado a la altura de Manolo Kabezabolo, de no ser por un importante detalle difícil de asimilar para los más bienpensantes y políticamente correctos: Feynman fue uno de los científicos más brillantes que ha dado el siglo XX.

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Su premio Nobel de 1965 así lo atestigua. Se dice que lo guardaba al lado de otro premio que ganó años antes, en el Carnaval de Río: un trofeo por su habilidad tañendo la frigideira. También estaba especialmente orgulloso de un sorprendente certificado, expedido por el Ejército de Estados Unidos, que le declaraba deficiente mental.

Si os interesa el personaje os recomiendo el libro: ¿Está usted de broma señor Feynman?, en el cual he basado este artículo.

Aclaro que en todo momento he citado de memoria, de modo que es posible… o más bien, seguro, que haya alguna que otra inexactitud.

El tema del pis de astronauta dió una vuelta de tuerca más durante el famoso vuelo suborbital de Alan Shepard de 1961. El vuelo, que apenas debería haber durado una hora, se retrasó muchísimo en la torre de lanzamiento, con el pobre Alan encajado en su asiento y enlatado como un boquerón.

En un momento dado, Alan comunicó al equipo de tierra que ya no podía aguantar más sus ganas de mear. La misión estuvo a punto de abortarse. Los ingenieros estudiaron, rápidamente, la viabilidad de que el amigo Alan se mease encima. No era cuestión baladí, pues podía cargarse los sensores de temperatura y provocar un serio incidente. La configuración de su asiento – lata de sardinas haría, además, que la orina se acumulase en su espalda.

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Finalmente, desactivaron los sensores pertinentes y Shepard pudo batir tres récords: ser el segundo hombre en el espacio, el primer americano en el espacio, y el primer tipo que visitó el espacio meado.


El artículo de hoy merece una aclaración. El pasado Lunes, la plataforma de divulgación Naukas propuso a varios de sus colaboradores escribir un artículo relacionado con “tetas”, para publicarlos todos simultáneamente bajo el hashtag #LunesTetas. Para los interesados, aquí está la lista de todos los autores (y autoras) que participaron.

A un servidor, los chistes sobre tetas y culos, también conocidos como humor de parroquia, dejaron de epatarle hará unos 15 años, y por eso no participó de aquella… Sin embargo, recientes acontecimientos, relacionados con la mojigatería, me han hecho cambiar de parecer y participar en esta segunda parte, amparada bajo delicado nombre de #LunesPollas.

Si alguien siente curiosidad por dichos asuntos, puede informarse aquíaquí.

Vídeo

Astronomía, la tatarabuela de las ciencias exactas (vídeo)

Ya está disponible, por cortesía de @Raven_Neo, y @eliatron, el vídeo de la charla que di el pasado 10 de Diciembre en la Universidad de Sevilla.

Si alguien tiene interés, puede verlo aquí:

Cartel Pablo

El vídeo fue grabado con una cámara fija, y como soy un enreda me salgo de plano constantemente. Lo siento.

Astronomía, la tatarabuela de las ciencias exactas

Ese es el título de la charla que me han invitado a dar en la facultad de matemáticas de la Universidad de Sevilla el próximo Miércoles.

Cartel Pablo

Invitados están.

Charlas Naukas 2014

Un año más he visitado Bilbao en el último fin de semana de Septiembre con motivo del Naukas (algo les sonará, dí bastante la brasa por aquí).

Como siempre, el nivel de las charlas fue alucinante. Tuvimos teatro, dos conciertos, trucos de ilusionismo (incluyendo un desmayo fingido) y hasta robots. Podéis verlas aquí.

Si estáis particularmente interesados en la mía, que versó sobre Navegación Astronómica, podéis verla en este link.

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Os aconsejo vivamente que veáis alguna más, pues la mía fue, sin duda, una de las más mediocres.

Pero sólo fue un gemido

Esta mañana me someto a una pequeña intervención quirúrgica; un buen momento para bendecir mi suerte por haber nacido después de la invención de la anestesia.

No he podido evitar recordar el magnífico libro de Jürgen Thorwald “El siglo de los cirujanos”, que aprovecho para recomendar.

El-siglo-de-los-cirujanos.-Jrgen-Tho[2]

Copio aquí un breve pasaje que en su día me impresionó enormemente, y que narra una brutal anécdota sucedida en el Massachusetts General Hospital hacia 1822:

Trajeron a la «arena» el tercer caso. Warren y Hayward se frotaron rápidamente las manos con un paño. Un «dresser» trajo agua nueva, enjuagó las esponjas ensangrentadas, limpió los instrumentos con un trapo manchado y colocó sobre la mesa un torniquete y una sierra de huesos.

El marinero cuyo muslo tenía que ser amputado a causa de una gangrena originada por una fractura de tibia era un tipo gigantesco, de cabello y barba blancos. Antes de acostarse para ser operado, pidió un poco de tabaco para mascar. Después dijo a los enfermeros que le dejaran en paz y que no era necesario que nadie le sujetara. Warren le dirigió una mirada sarcástica. Sin duda había oído ya demasiadas manifestaciones heroicas de este tipo por boca de otros hombres, y presenciado también otros tantos lamentables derrumbamientos.

Hayward puso el torniquete un poco más arriba de la zona de amputación, con el fin de poder refrenar la hemorragia en el momento de operar. Warren se subió una vez más los puños de la camisa que entretanto ya se habían manchado.

Apenas hubo desaparecido el tabaco tras los labios del paciente, Warren, mediante un rápido corte circular llevó su cuchillo hasta el fémur y con una fuerza que hasta entonces yo no había supuesto en su flaco cuerpo, separó la piel, los músculos y los vasos. El marino escupió el tabaco, dio un gemido y sus rojas manos se crisparon agarradas a la cabecera de la mesa de operaciones. Hayward con ambas manos echó piel y músculos hacia atrás en dirección al torniquete. Warren cogió la sierra y con escasos movimientos de vaivén cortó el hueso que había quedado al descubierto. Uno de los enfermeros cogió el miembro amputado y se lo llevó de la sala, mientras Hayward sacaba del muñón los vasos cortados y Warren los iba ligando.

Yo esperaba en vano que el marinero gritara. Verdad es que se agarraba con todas sus fuerzas a la mesa, pero lo más que salió de la boca fue un débil lamento. Únicamente gimió una vez más pidiendo tabaco con voz ahogada, cuando Hayward, junto con algunos vasos extrajo unos nervios, los cuales, según me había contado mi padre, producen al tirar de ellos, los dolores más horribles. Pero sólo fue un gemido (…).

Cuando el marino fue sacado de la sala, se produjo en nuestras filas cierta agitación. Los estudiantes de más edad iniciaron un aplauso. Dirigieron al marino palabras de elogio por su comportamiento hasta que Warren, de una sola mirada, restableció el orden.

Interferencias

Hoy se ha publicado la tercera entrega del podcast Catástrofe Ultravioleta, cuyo título es Interferencias y en el que he tenido el honor de participar.

CUV

Pueden escucharlo y descargarlo aquí.

Aquí tienen el resto de entregas del programa, que irán creciendo en número en los próximos meses.