Archivo de la categoría: reír por no llorar

Vascongadas

Todos teníamos algo de miedo de aquel profesor. Nos enseñaba lengua y literatura, ¿qué digo enseñaba?, ¡impartía!

Aquel día, de pie ante todos, sosteniendo el libro, leía para nosotros:

“Sepan ustedes que en España coexisten cuatro lenguas oficiales, siendo estas el español, el gallego, el catalán y el vascuence. El español es la lengua oficial de todos los españoles, y por lo tanto goza con toda justicia de un estátus privilegiado, siendo hablada no solamente en toda España, sino en buena parte de América. Por el contrario, las otras tres lenguas, que no son sino dialectos del español, se circunscriben únicamente a ciertas regiones, en las que se usan secundariamente junto con el español”.

Nosotros tomábamos apuntes raudos y veloces, temerosos de recibir algún capón o, peor aún, una “falta de orden”, temible concepto metafísico cuyo significado aún hoy se me escapa.

Hablando de cosas que se me escapan, por aquel entonces tampoco entendía porqué esa página del libro estaba irritando a nuestro profesor, que cada vez levantaba más la voz. En un principio pensé, en mi inocencia, que el gamberro de clase estaba haciendo de las suyas durante el dictado, pero no era ese el caso.

spain regions

El profesor continuó su docta perorata, cada vez más visiblemente excitado:

“A título de ejemplo, veremos cómo se dicen algunas expresiones de uso común en las cuatro lenguas. Por ejemplo, para decir muchas gracias en español decimos, obviamente, muchas gracias.”

Esto lo entendió hasta el gamberro de clase.

“En gallego diríamos Moitas grazas”.

Sus ojos se posaron en el catalán, y el nivel de irritación subió sensiblemente.

“En catalán se dice Moltes gràcies. Como ven, al tratarse de dialectos son muy semejantes al español”.

Y a continuación, con un mohín de hastío, pasó al vascuence o euskera:

“Y en vascuence, Eskerrik asko”.

Esto ya fue demasiado para él. Sorprendido, sin duda, de haberse oído pronunciar semejantes palabras blasfemas, arrojó el libro contra la mesa mientras vociferaba: “Eskerrik asko, eskerrik asko, ¡pero qué asco!”.

Sucedió en una escuela pública. Guadalajara. Circa 1998.

Política lingüística

España ya no es el país atrasado de antaño, y vuelve a escalar posiciones en el podio de los países desarrollados. Va siendo hora ya de dejar atrás las rémoras de nuestro doloroso pasado y mirar al futuro cara a cara y sin complejos.

Una de estas rémoras es el tema lingüístico. Quizá sea buena idea desprendernos, gradualmente, de los idiomas minoritarios. Pero no de un modo autoritario y fascistoide como se hizo antaño, sino en positivo.

Piensen en positivo. Piensen en sus hijos. No piensen en dictadores, piensen en Wittgenstein cuando decía: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

¿De veras quieren limitar el mundo de sus hijos por un asunto meramente sentimental?, ¿qué importa la lengua del pueblo de la abuela en un mundo globalizado?

A mí no me cabe duda: para mis hijos, cuando los tenga, quiero el lenguaje más mayoritario posible, el que permita acceder a la mayor cantidad posible de contenidos. Se trata de una decisión bastante obvia desde el punto de vista racional, ¿por qué nos complicamos tanto?

Por todo esto, y para predicar con el ejemplo, he comenzado a abandonar progresivamente el español en favor del mandarín y el inglés.

Guanhua

Alquilar en Madrid

Éste artículo se ha estado pergeñando durante unos cuantos meses en los cuales he estado buscando piso en Madrid. A la fecha de su publicación, ya llevo una temporada establecido en la capital del reino, atraído por la posibilidad de hacer una tesis doctoral a tiempo parcial en el hueco que me deja mi trabajo a tiempo completo (algunos somos así de masoquistas). Sospecho que no será la última vez que hable aquí de mis impresiones sobre la vida en la metrópoli.

Como habitante de Guadalajara que, durante 12 años se ha desplazado casi diariamente a Madrid por motivos de estudios y trabajo, el fenómeno de las ciudades dormitorio me es bien conocido.

Tras una agotadora y exhaustiva búsqueda de pisos, que acabó felizmente cuando un amigo me alquiló su piso a un precio que (al menos) puedo pagar, he descubierto que Madrid tampoco es una ciudad al uso, sino más bien una ciudad oficina… un lugar al que se va a ejercer ciertas actividades (trabajar, estudiar, etc) pero que casi nadie en su sano juicio parece contemplar como un hogar definitivo.

Durante el proceso de búsqueda mi nivel de mala hostia creció enormemente hasta el extremo de provocarme efectos psicosomáticos (o eso quiero creer, me encantaría poder contar a mis nietos que una vez vomité de rabia). Y es que no todos estamos preparados para asimilar que haya quién pide por un estudio en un bajo en Lavapiés o Tetuán lo mismo que por un piso de dos habitaciones en el paseo marítimo de San Sebastián.

Otro momento inolvidable fue cuando conocí un piso al que se accedía por una trampilla en el pasillo, con una escalera de mano. El ojo poco avezado podría pensar, en su torpeza, que se trataba de una cámara de aire en la que se había instalado un inodoro… pero se equivocaría. Era un encantador loft abuhardillado de casi 1000 € / mes. Las vigas por el suelo le daban encanto.

He aquí algunas de las cosas más llamativas que he descubierto buceando en webs de búsqueda de pisos, y visitando muchos de ellos:

  • La mayoría de pisos de Madrid son casas de pueblo venidas a más. De puertas adentro, uno no sabría decir si está en Hellín o en Puerto Hurraco.
  • Todo el mundo da por sentado con una escalofriante naturalidad que, aunque seas trabajador, buscas un piso compartido.
  • Existe gente que considera cosmopolita vivir en una corrala.
  • Los precios son una completa locura. No quiero decir que sean caros, sino que son demenciales. Apenas existe una correlación lógica entre la calidad del inmueble y su precio. Tanto es así, que incluso he llegado a ver pisos idénticos, ubicados en distintas plantas del mismo edificio, con diferencias de precio de hasta 500 €/mes.
  • Ésta demencia apenas se reduce al cambiar de ubicación. Los precios son aproximadamente los mismos en las zonas céntricas que en las periferias cercanas. Cambia, eso sí, la calidad. En el centro es difícil encontrar pisos que no estén en ruinas, y en los alrededores cercanos la mayoría de pisos están solamente hechos polvo.
  • Si por curiosidad le echas un ojo a los pisos realmente caros (pongamos alquileres mensuales muy superiores a los 2000 €) alucinarás con lo mediocres que son la mayoría.
  • El único hilo conductor que parecen tener en común la inmensa mayoría de pisos es el de ser cutres hasta decir basta. Hace falta bucear durante días, además de estar dispuesto a gastarse un dineral, para encontrar un piso que no sea grotesco.
  • No es ruina, es encanto.
  • El concepto de dúplex es el siguiente: piso con techos altos al que se le ha añadido una entreplanta de manera más o menos artesanal. A menudo hay enormes vigas de madera por medio, y hay que saltarlas o pasar por debajo para pasar de una estancia a otra.
  • Ni tan siquiera los elevados precios, sistemáticamente superiores al salario mínimo, convencen a los dueños de los pisos para hacer buenas fotos del mismo. No me refiero a que contraten a Cartier-Bresson; me conformaría con que hicieran las camas, quitasen de la escena la escoba con la que acaban de barrer, apartasen los colchones desnudos de las puertas (omnipresente estética carcelaria) y, en algunos casos extremos (pero frecuentes), desescombrasen antes de hacer la foto. Otro consejo estético, si solamente vas a hacer cuatro fotos, no hagas un primer plano del inodoro.
Foto real de un piso de más de 1500 €/mes. Inclinada en el original.

Foto real de un piso de más de 1500 €/mes. Girada en el anuncio original.

En un futuro, si me encuentro con fuerzas, abundaré en el concepto de ciudad oficina.

El vendedor de sueños

No se sabe muy bien cómo, la pareja acabó en aquella infame reunión. Música estridente, trajes baratos, muchos bailes y alaridos… y todo en torno al mismo concepto: el dinero fácil.

cash

Entra, únete. Todo el mundo gana dinero, ¿vas a ser tú el único pringado que se quede fuera?

Como ni él ni ella eran gilipollas redomados, sabían desde el principio que aquello era un timo, una estafa piramidal. Sus reticencias no pasaron desapercibidas para los expertos en ventas, esos seres engominados que te tocan mientras hablan, y que cuidan hasta el más mínimo detalle de su aspecto físico para poner en guardia a cualquiera con más de dos dedos de frente.

El vendedor experto los llevó aparte, para preguntarles cómo era posible que no participasen de la demencia general. Ellos intentaron excusarse educadamente, no les interesaba el “negocio”, pero por supuesto el comercial no les iba a dejar marchar tan fácilmente. Se produjo la siguiente conversación, que creo digna de reproducir aquí:

– ¿Pero no queréis ser ricos?

– No así.

– ¿Cómo?, este es un negocio legal, puedo demostrarlo.

– Pero si ni siquiera venden nada concreto.

– Mira, no penséis en eso, pensad en lo que podréis hacer con tanto dinero. ¿No tenéis sueños?

Tras un silencio incómodo, él responde:

– Claro que los tengo, pero no te los pienso contar a ti.

El comercial, recordando sus apuntes de embaucamiento de la escuela de empresariales, buscó la complicidad de ella. Quizá ella sí sea imbécil, debió pensar, y girándose hacia la mujer, preguntó:

– ¿Y tú?, ¿cuál es tu sueño?

A lo que ella respondió, con voz alta y clara:

– Mi sueño es follarme a la plantilla entera del Logroñés. ¡Y ahora nos vamos!

El salvaje comentario de la educada señora surtió efecto. El sortilegio se rompió, quedaron libres. Con la cabeza bien alta y la cartera intacta, regresaron al mundo real.

El icono azul

El siglo XXI tiene estas cosas. La semana pasada, todos fuimos testigos del lloriqueo generalizado a causa de una nueva funcionalidad de Whatsapp, que llegó incluso a ocupar titulares.

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Además de las habituales quejas en Twitter, esa red que tiene la extraña capacidad de sacar nuestro lado más idiota, asistimos a sesudos razonamientos sobre cómo podría este asunto afectar a las relaciones humanas.

Si tu pareja te deja, si tu amigo se cabrea contigo, … puedes estar tranquilo, la culpa es del icono azul. Que seas un gilipollas y un miserable no tiene nada que ver.

Me permito añadir una reflexión con muy mala leche. ¿Qué lleva a tanta gente a opinar pública y vehementemente sobre un hecho tan idiota?, al fin y al cabo, no es más que una decisión de una gran compañía de telecomunicaciones. ¿Se imaginan revuelo semejante por un cambio en el modelo de perforadora de Pocerías Sánchez?

Y por último, ¿qué lleva a alguien a creer que un asunto como ese tiene el más mínimo interés para ser contado a los cuatro vientos?, ¿dónde diablos está el interés narrativo en algo tan salvajemente prosaico?, ¿se imaginan Moby Dick empezando de la siguiente manera?:

Llamadme Ismael. Hace unos años, no importa cuántos exactamente, la interfaz de Twitter era mucho más intuitiva.

Una muestra más de que nuestra relación con las herramientas no ha ido mucho más allá de la de un simio con su palo de pescar hormigas, y quizá lo más alarmante, de la desconexión con la realidad que sufren muchos millones de personas.

Pantoja, gira askatu

La Pantoja solicita el aplazo de su ingreso en prisión para poder concluir su gira de conciertos. Todo en nombre de la fidelidad a sus fans.

Pero, ¿seguirán siendo sus fans fieles a ella?

En un mundo ideal, o meramente consecuente, los fans de la tonadillera deberían verse automáticamente sustituidos por un público altamente antisistema.

Los Soziedad Alkohólika o los Kaos Urbano serían unos excelentes teloneros.

Colectas para ayudar a la futura presa. Pulseras a un euro y carteras hechas con retazos de cómics de Astérix a cinco, para que no le falte tabaco en el mako.

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Profética portada del TMEO

Conciertos que acaban a pedradas entre diversas facciones, a causa de sus diferentes interpretaciones de la filosofía punk. Borrachos de vino vs. borrachos de cerveza, jipis con perro vs. jipis sin perro, y el clásico: los que arrojan botellines y gapos al artista vs. los que no.

Una enternecedora visita al escenario del cojo manteca, histórico punki ochentero al que todos creían muerto, mostrando su apoyo a los compañeros en prisión.

Y el día previo al ingreso en prisión, un colosal pogo final que degenere en disturbios. Como manda la tradición.

Votar o no

Votar o no. Curiosa cuestión que levanta enconados debates sobre los orígenes mismos de la democracia, la inexistencia de un candidato perfecto, la metafísica del derecho a quejarse y otros lugares comunes que nos retrotraen a un aula de ética de 3º de E.S.O.

Algunos piensan que todo lo que no sea abstención dignifica a la casta política, pero en mi humilde opinión olvidan que a la casta política la dignidad le importa un pito. Otros piensan que la abstención no es más que un intento de dignificar el derecho a pasar el Domingo en calzoncillos superando la resaca.

¿A quién votar? Los partidos “de siempre” no nos gustan, pero de los nuevos desconfiamos.

Ojalá los poderosos se anduviesen con tantos miramientos filosóficos a la hora de buscarnos la ruina.

Y sin embargo todo el mundo asegura estar harto. ¿Por qué no hacer un pequeño gesto? No hablamos de tomar la Bastilla, ni de bombardear el Palacio de Invierno. Cosas sencillas, relacionadas también con la dignidad: no aceptar trabajos basura, no trabajar gratis, no dejar que te vacile tu casero, votar a otros, …

Pero el mejor argumento contra la abstención es, sin lugar a dudas, este vídeo del Parlamento Danés: