Archivo mensual: octubre 2014

El simpático Francisco Nicolás

Resulta que lo estábamos haciendo mal. El camino para obtener ganancias no era el esfuerzo, mucho menos el estudio.

Francisco Nicolás ha venido a darnos una lección:

Vivimos en un país meritocrático: el mérito de tener (o inventarse) buenos padrinos lo es todo. Todo. Terminar la carrera, tener algo que ofrecer… son añadidos sin importancia.

Vivimos en un país liberal: en el que el intervencionismo gubernamental es tan mínimo se limita a meros sobornos para vender fincas.

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Por Pedro Vera, el más sagaz cronista de la sordidez española

Y el personaje nos cae simpático. Vemos en él un dechado de virtudes. Un crack, un genio, … nada que ver con esos lloricas que se van a terminar sus doctorados fuera.

Pedro le invitaría a gusto a unas copas, haciendo un esfuerzo con los dos meses de paro que le quedan.

María no tendría inconveniente en acostarse con el ilustre, siempre que la cama la ponga él, pues desde que desahuciaron a sus padres y viven con ella la intimidad está complicada.

Lola siente simpatía natural hacia el joven, que le recuerda mucho a su hijo. Le añora mucho ahora que limpia platos en Londres.

A Juan, la divertida historia le ha animado un poco en estos días duros en los que a su madre ha muerto de cáncer, a la espera de un tratamiento que de tanto retrasado resultó inútil.

El contrapunto a tanta diversión y simpatía lo ponen algunos cortarrollos que, como yo, opinan que hay pocas cosas más despreciables que un esclavo satisfecho.

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Charlas Naukas 2014

Un año más he visitado Bilbao en el último fin de semana de Septiembre con motivo del Naukas (algo les sonará, dí bastante la brasa por aquí).

Como siempre, el nivel de las charlas fue alucinante. Tuvimos teatro, dos conciertos, trucos de ilusionismo (incluyendo un desmayo fingido) y hasta robots. Podéis verlas aquí.

Si estáis particularmente interesados en la mía, que versó sobre Navegación Astronómica, podéis verla en este link.

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Os aconsejo vivamente que veáis alguna más, pues la mía fue, sin duda, una de las más mediocres.